Argentina es famosa por el carácter de su Malbec, la precisión de su ganadería y la elegancia dramática del tango. Si logras embotellar esa misma pasión en un chasis de acero y fibra de carbono, el resultado es el SP40 Restomod Speedster de Iconic Auto Sports. Se trata de un diseño "añejado" que, tras su estética Art Déco de los años 30, esconde un corazón salvaje listo para bailar sobre el asfalto.
Un legado rescatado del olvido
Este coche no es solo un capricho moderno; es un acto de justicia histórica. El modelo original fue una pieza única encargada por Edsel Ford en 1934. Mientras su padre, Henry J. Ford, se obsesionaba con la funcionalidad espartana del Modelo T, Edsel cultivaba un gusto refinado por el arte y los deportivos europeos.
Para este proyecto, Edsel colaboró con el diseñador Eugene Gregorie y un equipo de ingenieros de la división aeronáutica de Ford (que estaban ociosos por la Gran Depresión). Juntos crearon un speedster de aluminio con líneas tipo boattail, inspirado en los yates y en los MG que Edsel tanto admiraba. Fue, en muchos sentidos, el antepasado espiritual del Lincoln Continental.
Orfebrería Argentina con alma de fibra de carbono
La interpretación de Iconic Auto Sports —obra de los maestros carroceros Francisco Orden y Arturo Arrebillaga— respeta esa silueta icónica pero redefine sus entrañas:
Chasis: Una estructura tubular de alta resistencia diseñada por el legendario ingeniero argentino Pedro Campo.
Carrocería: Íntegramente fabricada en fibra de carbono, reduciendo el peso total a apenas 1.190 kg.
Potencia: Bajo el largo capó late un Ford Coyote V8 de 5.0 litros, que entrega 480 CV directos al eje trasero.
Transmisión: Para los puristas, monta una caja manual Tremec de cinco velocidades.
Detalles: Frenos Brembo de alto rendimiento y una suspensión de brazos independientes que transforman un diseño de hace 90 años en un devorador de curvas moderno.
El antídoto contra el aislamiento digital
En un mercado inundado de vehículos eléctricos como el Mustang Mach-E —eficientes pero dominados por pantallas frías y aislamiento del entorno—, el SP40 es la antítesis. Es arte rodante analógico; el tipo de coche hecho a mano que habría hecho estallar de furia al pragmático Henry Ford, pero que habría enamorado a su hijo.
Cada unidad se fabrica por encargo desde los talleres en las afueras de Buenos Aires, con un nivel de personalización que garantiza que no existan dos iguales. Aunque el precio es tan exclusivo como su diseño, Iconic Auto Sports ya atiende pedidos desde su oficina en Miami.



